Planes de acción y obtención del CIL:
Los planes de acción, derivados de una auditoría ambiental, incorporan medidas preventivas y/o correctivas referidas a materias tales como: aire; agua; suelo y subsuelo; residuos peligrosos, sólidos urbanos, de manejo especial e incompatibles; ruido; energía; administración ambiental; recursos naturales y riesgo ambiental.
Una vez que la PROFEPA acepta el informe de la auditoría ambiental o el resultado de la evaluación técnica, que avale el cumplimiento de las materias, parámetros y características del CIL, que la organización pretende obtener, le otorga el certificado correspondiente dentro de los cuarenta y cinco días hábiles siguientes a la fecha de aceptación, con una vigencia de dos años, a partir de la fecha de expedición.
A través del CIL, la PROFEPA hace constar que, al momento de su otorgamiento, la organización opera en cumplimiento con la legislación nacional ambiental vigente, y muestra un desempeño ambiental acorde con las materias, parámetros y características avaladas en dicho certificado.
Esto trae consigo beneficios ambientales, económicos y sociales. Los ambientales destacan la reducción en emisiones, residuos, descargas y riesgo ambiental; los económicos se enfocan en la reducción de primas de seguros, promoción eficiente de recursos y miscelánea fiscal (depreciación acelerada en inversiones y equipo) y los sociales se traducen en una cultura ecológica, mejora de la imagen pública y disminución de denuncias.
Certificado de Industria Limpia (CIL)
